Anclar el cuerpo para calmar la mente
Después de un tropiezo, vuelve al cuerpo. Estira hombros, sacude manos, contacta con la planta de los pies. Prueba el ejercicio sensorial 5-4-3-2-1: cinco cosas que ves, cuatro que sientes, tres que oyes, dos que hueles, una que saboreas. Este anclaje baja el volumen del pensamiento rumiativo, devuelve presencia y prepara la atención para reaprender sin autosabotaje ni vergüenza innecesaria.